Remolacha

El cultivo de la remolacha azucarera

La remolacha azucarera (Beta vulgaris var. saccharífera) es una planta bianual perteneciente a la familia Quenopodiaceae. El primer año la planta forma una abundante corona de hojas y acumula sacarosa en la raíz principal (fase vegetativa) mientras que, en el segundo año, tras la vernalización, emite las flores y fructifica (fase productiva). Por lo tanto, para la producción de azúcar interesa sólo la fase vegetativa, siendo lo adecuado recolectar cuando tiene lugar el máximo de acumulación de sacarosa en la raíz. La fase reproductiva del segundo año sólo interesa para la producción de semillas.

Exigencias del cultivo en suelo y clima

El cultivo de la remolacha requiere un clima templado y húmedo, pero resiste bien el calor, el frío y las heladas. La temperatura óptima de desarrollo se encuentra alrededor de los de 20 ºC. Se recomienda sembrarla en suelos fértiles que no ofrezcan resistencia al crecimiento de la raíz, con un pH comprendido entre 8 – 8,5 y con buen contenido de potasio. Tolera la salinidad, siendo la nascencia el único estadio sensible. 

El cultivo de la remolacha tiene necesidades hídricas considerables, estimándose que para producir 40 toneladas de raíz, el cultivo puede evapotranspirar 7.000 metros cúbicos de agua por hectárea. Además es exigente en cuanto a la intensidad de iluminación que percibe, debido a que condiciona el buen funcionamiento de la clorofílica y por tanto en la elaboración del azúcar.

En España, existen dos modalidades o tipos de siembra: 

  • Primaveral: Se realiza en la zona norte. La fecha de siembra recomendada está comprendida entre el 15 de febrero y el 15 de marzo, dependiendo de la temperatura de la zona y la recolección se realiza desde primeros de octubre a finales de diciembre.
  • Otoñal: Se realiza en la zona sur. La siembra comienza en los últimos días de septiembre y finaliza en diciembre. La recolección comienza en los primeros días de junio y finaliza a mediados de agosto. 

Necesidades nutricionales

Los nutrientes esenciales para el cultivo de la remolacha, al igual que el de todos los cultivos, se pueden dividir en macronutrientes primarios (Nitrógeno, fósforo y Potasio) y secundarios (Magnesio, Calcio y Azufre) y micronutrientes (Manganeso, cobre, cloro, molibdeno, zinc, hierro y boro), dependiendo de la capacidad de captar cada uno de ellos. Cada uno de ellos tiene papeles diferentes en las plantas, pero todos son fundamentales para el desarrollo adecuado de las plantas y la falta o exceso de alguno de ellos produciría problemas en el desarrollo del cultivo.

Para conocer la cantidad de nutrientes que debemos aplicar a nuestro cultivo, debemos conocer el nivel de fertilidad o el estado nutricional de nuestro suelo y la extracción de nutrientes que realiza nuestro cultivo (Tabla 1). Utilizar cantidades inadecuadas, inferiores o excesivas de algún nutriente, nos aleja de conseguir el objetivo del abonado que es el adecuar la incorporación de nutrientes a las necesidades de los cultivos maximizando el aprovechamiento de estos. 

 

Tabla 1. Extracciones medias de nutrientes del cultivo de la remolacha (kg/t producida). (Bermejo J.L., 2011)

N P2O5 K2O
2,5 1,1 5,1

 

Recomendaciones de abonado

Teniendo en cuenta las extracciones y aportaciones, y las consideraciones que debemos tener sobre el abonado de la remolacha, a continuación, presentamos una orientación para la aplicación de nutrientes en base a distintos niveles fertilidad del suelo (Bermejo J.L., 2011). Es recomendable aplicar en torno a 1/3 del total de nitrógeno en fondo, junto al fósforo y el potasio, y el resto en una cobertera o dos coberteras. Las coberteras en la siembra primaveral se deben realizar a primero de mayo y de junio y en la siembra otoñal la primera cuando la remolacha tenga de 4 a 8 hojas y la segunda antes del cierre de calles. 

Tabla 2. Recomendación de fertilización con nitrógeno en función del nivel de materia orgánica (MO) en el suelo (kg/ha)

Tabla 3. Recomendación de fertilización con fósforo en función del contenido de fósforo en el suelo (kg/ha)

Tabla 4. Recomendación de fertilización con potasio en función del contenido de potasio en el suelo (kg/ha)

Una vez conocida la cantidad de cada uno de los nutrientes que es necesario aportar en cada momento para nutrir adecuadamente al cultivo del tomate para industria, tenemos que definir el fertilizante que debemos utilizar y para ello Herogra recomienda:

ABONADO FONDO ABONADO COBERTERA
HEROSOL ORO NEO 
FERTIGOTA LENT NEOGOTA
HEROSOL SULFATÓN
FOSFOSOL 14-36-0 HERONIT

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